martes, 22 de noviembre de 2011

Querido Miure


                                                                                                           Noviembre morning
Querido Miure:
                            Hubiera querido que  esta carta llegue antes pero así son las cartas y a veces necesitan  recorrer otras galaxias antes de llegar a destino. Eso supone que cuando por fin aterricen dentro de los ojos,  no escatimen nada, ni la sed ni el desatino. Vos sabes.
Pero si tenemos suerte y ningún ave negra se posa en el camino cuando me leas,  estarás en tu mejor momento, que es el mío como aquella vez…  En el jardín aprendimos muchas cosas y aunque borraste mi canción de navidad quiero que sepas que ya no importa porque aprendí que la música no se borra en el pentagrama del corazón. Y yo también , te confieso ahora,  te robé una a una esas ceritas que no le querías  prestar a nadie,  pero no te preocupes porque nunca pensé usarlas para mis dibujos  y si le falta algún color no es culpa mía. A veces se pierden los colores aunque no queramos. Espero sepas perdonarme.
Hoy me acordé del reloj y me dieron ganas de usar los zancos que me regalaron para aquel cumpleaños ¿ Te acordás? Creo que te lo conté…  Si los hubiera guardado seguro que subía a la torre esa  que nos parecía tan alta y movía las agujas, así nos quedábamos ahí  y el recreo  no se terminaba nunca. Hubiera sido lindo como trepar  a ese árbol  aunque siempre te dio mucho miedo. Yo en cambio me sentía segura cuando me dabas la mano y me la ponías roja de tanto apretujarla. Ya crecí y tengo más fuerza , así que ahora yo también podría apretarte para no tener tanto miedo. A veces me enojo pero se me pasa enseguida  porque te quiero  aunque no me gustó que  mintieras cuando nos retaron aquella tarde, para salvarte de ese chirlo que seguro tu mamá te tenia preparado. Yo en cambio me convertí en mujer y aunque no te lo dije nunca me sentí mejor. Me enseñaron  que la mentira tiene patas cortas …Será por eso que crecí .
Las chocolinas, te las debo y aunque vos me prometiste una montaña de gallinitas de licor, nunca te creí. Sábelo! I
Ahora me tengo que ir a tomar la leche pero te prometo que cuando aprenda a escribir bien, te voy a regalar un libro de esos que se leen antes de dormir y que nos hacen soñar lindo.
No se lo cuentes a nadie pero…Cuando sea grande me voy a casar con vos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario